viernes, 9 de marzo de 2007

LA CENSURA, LOS MEDIOS Y NOSOTROS



Antístenes, filósofo griego, fundador de la escuela de Filosofía llamada CINISMO (444-371 A.C.) "censuraba el arte y la literatura, el lujo y la comodidad porque consideraba que la felicidad solo se alcanzaba a través de la virtud". Allá lejos en el tiempo, ya estaba presente la palabreja, que daba cuenta de una actitud. La Iglesia utilizó la censura en todo aquello que se escribía sobre religión o moral. Los totalitarismos se valieron de ella, y fue su arma primera para soterrar las ideas contrarias a su proyecto. La realidad indica que los poderes echan mano a ella para ocultar la protesta, para imponer su verdad, para no enterar al pueblo de los temas que pueden ser contraproducentes a ciertos intereses. No somos inmunes a esa "mala costumbre", impuesta en nuestra manera cotidiana de pensar y actuar, en cómo nos educamos y cómo educamos. El poder está siempre tentado a usar esta eficaz manera de ocultar hechos y nos acostumbramos a esta manipulación. Y la aceptamos.

CENSURA disimulada está apareciendo en nuestro medio. Desde los mismos programas que antes se los escuchaba muy críticos, hoy se advierte una manera "cuidadosa". El manto de aceite censor funciona. Así obra también la AUTOCENSURA que aparece por temor o por conveniencia. Y el tan utilizado recurso del "no te metas" sigue teniendo vigencia en nuestra cultura.

El artículo 14 de nuestra constitución dice:"todo ciudadano tiene el derecho de publicar sus ideas sin censura previa" . ¿Dónde las publicamos?. El medio más eficaz para llegar a los hogares es el radial y muy importante ahora, en épocas de cambios de administración de nuestra ciudad.

El sagaz comentario y el análisis de los medios escritos, cuando son libres, son altamente positivos, pero convengamos que las radios tienen la ventaja de poder verbalizar con llegada masiva. Si hay algo que caracteriza a nuestro tiempo es la inmediatez. Uno aprieta un botón y está interiorizado de lo que pasa a miles de kilómetros. El protagonismo de la información lo tiene la radio y la televisión. Cuando el medio es privado, tiene la opción propia a sus intereses. Esto no sería así para los medios pertenecientes al estado, porque ellos son pagados con nuestros impuestos y deben estar al servicio de la comunidad. Y no confundir estado con gobierno. Quizás es bueno reflexionar sobre estas cuestiones, cuando la ausencia de debate no está contribuyendo al momento, en que debemos optar quién administrará nuestras cosas. LAS COSAS PUBLICAS.

ANA NADAL