sábado, 2 de junio de 2007

MEDIO AMBIENTE, ISLA DE PASCUA Y CASINO



Se acerca el día del Medio Ambiente y surgen palabras y personajes dando cátedra, por eso ong VIDA prefiere mostrar un ejemplo de verdadera lucha por la conservación del ambiente ante la invasión de capitales multinacionales: la Isla de Pascua-Rapa Nui- y la instalación de un casino.






Situada en el medio del océano Pacífico, abandonada de Chile con sus moai mirando a su pueblo, para protegerlo desde las tinieblas del pasado, esta isla chilena, pero más cercana en su antropología a la Polinesia y, muy hermana de Tahiti, se puso firme ante un grupo inversionista chileno-americano. Dado la llegada de turistas de todo el mundo, su codicia se mostró en un proyecto de un CASINO, un hotel cinco estrellas y una cancha de golf. RAPA NUI o TE PITO O TE HENUA-ombligo del mundo- como así la llaman sus gentes, tiene alrededor de 5200 habitantes, es un ecosistema de reducido tamaño y gran parte de la isla es PARQUE NACIONAL y PATRIMONIO MUNDIAL DE LA HUMANIDAD. Las influencias del exterior se palpan en el diario vivir, sus gentes viajan al continente a estudiar y regresan. Como etnia rapanui, lentamente se pierde su identidad, pero al estar lejos quizás, la globalización no la devore tan rápido. En esta isla, no se permiten shopping malls, ni construcciones que superen las dos plantas, la tierra pertenece al rapanui o pascuence y solo se venden parcelas a ellos. Ningun chileno continental ni extranjero puede comprarlas. Los jóvenes y aún los ancianos del Consejo se opusieron porque la isla vería deteriorada su existencia, su cultura, su patrimonio con la llegada de un casino que se presentaba como "fuente de trabajo", acarreando la migración de gente continental y de otros territorios insulares. Además, ya Rapa Nui tiene severos problemas de contaminación de napas subterráneas, acumulación de excesiva basura y falta de ordenamiento territorial. Los jóvenes plantearon que la isla es su futuro y no está en ellos permitir destruirla y creen que quienes las visitan lo hacen por lo que ellos son, por sus moai -colosos gigantes de piedra- y su arqueología y no por un casino y un complejo comercial. Un cambio no es siempre desarrollo y un casino logra, muchas veces, perder la identidad de una isla, introducir corrupción, malos hábitos y un movimiento de personas y vehículos que la isla no podía absorber. Es gratificante, para el mundo conocer que el proyecto fué totalmente descartado y Rapa Nui nos seguirá ofreciendo sus moai y sus misterios. Está a salvo, uno de los pocos lugares del planeta donde el hombre convive sin destruir su entorno heredado.
Deberíamos aprender que, es posible un desarrollo sustentable sin dañar ni dañarnos. Va esto para nuestra ciudad de Concepción del Uruguay que, día a día, ve como se regala su patrimonio de espacios verdes, porque se tiene el triste concepto que un poco de hormigón y vidrio hacen el progreso, muchas veces para bolsillos privados.


Fotos en orden de aparición:

1-ahu-altar- Tongariki

2-are-keho-casa laja-usada para ceremonia

3-proyecto del complejo del casino.